
Deje de luchar contra la deformación de las piezas en los interiores de los automóviles
Si alguna vez ha trabajado en el proceso de termoformado de componentes para interiores de automóviles, seguramente conoce bien la frustración que causa el fenómeno de “rebote”. Se extrae la pieza del molde; por un momento parece estar bien, pero luego… pop: se deforma.
Es una pesadilla. Por lo general, esto ocurre porque la pieza misma se resiste al cambio de forma; las tensiones internas quedan atrapadas dentro del material y no se eliminan durante el proceso de curado.
¿La solución? Lámparas de curado por infrarrojos de tipo zonal. En lugar de tratar toda la pieza como si fuera un único bloque, dividimos la zona de calentamiento en áreas independientes. Esto permite aplicar exactamente la cantidad necesaria de calor en cada área, y nada más.
Por qué el “calentamiento uniforme” es una ilusión
La realidad es que, en una pieza automotriz compleja, no existe un calentamiento uniforme. Las partes más gruesas retienen el calor durante mucho más tiempo que los bordes más delgados. Si se calienta toda la pieza con la misma intensidad, se producirá una contracción desigual. Eso es lo que provoca la deformación.
Con el control zonal, podemos equilibrar ese calor. De esta manera, la resina se cura de manera uniforme en toda la superficie de la pieza. Así, las tensiones internas se eliminan antes incluso de que la pieza salga del molde.
La magia de las lámparas de infrarrojos de onda corta
Para este propósito, utilizamos lámparas de cuarzo de onda corta. A diferencia de esos grandes hornos de convección que simplemente soplan aire caliente, la radiación de onda corta penetra profundamente en la resina, y lo hace rápidamente. El núcleo de la pieza alcanza la temperatura adecuada sin que la superficie se dañe.
Es rápido. Muy rápido. Y eso cambia completamente los tiempos de procesamiento.
Pero hay que tener cuidado: estas lámparas son muy potentes. Si la cinta transportadora se ralentiza o algún sensor falla, es posible dañar el material en cuestión de segundos. También es necesario asegurarse de que el sistema de enfriamiento pueda manejar el calor generado en el túnel, de lo contrario, las lámparas se dañarán.
Fin de las conjeturas
Cuando se controla el tiempo de calentamiento y el tiempo de curado en cada zona, la pieza mantiene realmente la forma que debe tener. Ya no hay necesidad de luchar contra el material. Ya no hay que esperar a que las tolerancias sean cumplidas. Se convierte en un proceso predecible y repetible. Simplemente funciona.